Los sentimientos negativos del desempleo: cuáles son y cómo combatirlos

Por Isabel Soria del Río (@Isabelsoriar) 

Nunca antes hubo tanto desempleo en España. El último trimestre de 2012 cerró con 5.965.400 parados, un 26,02% de la población activa, los dos peores datos en la serie histórica elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Nos hemos habituado a hablar de estas cifras pensando en macro números, pero detrás de cada número hay una persona, una familia, una historia.

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EPA. Fuente elmundo.es

Hace un par de semanas, abordamos el tema de la autoestima, y a raíz de esto he pensado mucho sobre el tema. Cuando veo y oigo las historias de tantas personas sin trabajo, no puedo evitar pensar:  ¿qué pasa con su autoestima? ¿cómo se sienten? ¿qué se les pasa por la cabeza? ¿cómo afrontan esta situación?…

Está claro que el desempleo tiene una consecuencia económica evidente, pero tiene además consecuencias muy importantes en la salud física y psíquica de los afectados. A lo largo del post vamos a ir repasando brevemente los mecanismos psicológicos que se movilizan en algunas personas que se encuentran en situación de desempleo y qué consecuencias tienen en su salud y su entorno.

Los sentimientos del desempleado: La indefensión aprendida

Martin E. P. Seligman publicó en 1975 Indefensión, donde expone la teoría de la indefensión aprendida. Según esta teoría, cuando un organismo es expuesto a acontecimientos que no puede controlar, aprende que responder es inútil.

El profesor Martin Seligman estudió en la Universidad de Pensilvania el comportamiento de perros que habían sido expuestos a diversas situaciones estresantes.

Seligman formó dos grupos de perros elegidos al azar:

  • Metió al primer grupo en una jaula de metal en la que los animales recibían molestas descargas eléctricas cada pocos segundos. Hiciesen lo que hiciesen, los pobres perros no podían escapar.
  • Al otro grupo los introdujo en una jaula igualmente electrificada, pero de la que los perros escapaban empujando con el morro un panel que tenían enfrente.

En un segundo experimento Seligman puso a todos los perros en una jaula electrificada de la que podían salir saltando una pequeña pared.

Mientras que el grupo de canes que en la primera prueba había logrado controlar los calambres se liberaba en pocos segundos, los otros perros permanecieron inertes y no hacían esfuerzo alguno por huir de la tortura.
seligman_Inspiringbenefits_Sentimiento_desempleo_1_indefensionSeligman calificó de “indefensión” la reacción de estos perros pasivos y sufridores, y pensó que los animales habían aprendido en el primer experimento a sentirse indefensos. En consecuencia, en situaciones posteriores de adversidad no consideraban la posibilidad de controlar su suerte.

En cierta manera, se habían convertido en perros desesperanzados, “recordaban lo ocurrido en la primera prueba y daban por hecho que sus respuestas no servirían para nada, por lo que ¿para qué intentarlo?”, especuló Seligman.

El investigador también observó que estos canes “pesimistas” con el tiempo también sufrían más enfermedades físicas y morían antes que los perros que no habían experimentado la situación de indefensión.

En poco tiempo, diversos científicos de Europa y los Estados Unidos lograron demostrar que el fenómeno de “indefensión aprendida” también se podía producir artificialmente en las personas.

Así, por ejemplo, a estudiantes universitarios a quienes se les pedía que resolvieran problemas que, sin ellos saberlo, no tenían solución, mostraban en exámenes posteriores menos interés en resolver problemas solubles que los compañeros que no habían participado en la frustrante experiencia anterior.

¿Porqué explico esto? Bien, pues porque a muchas personas que llevan largo tiempo en desempleo pueden pasar a este estado psicológico de indefensión aprendida.

El desempleado, en un primer momento, cuando se quedan sin trabajo, pone todas sus energías en encontrar trabajo. Envía CVs, queda con sus contactos, revisa a diario los buscadores de empleo, se mantiene activo en LinkedIn y en otro tipo de redes sociales, acude a reuniones de networking, inventa mil negocios, etc.… Con el tiempo, si no ve resultados en estas acciones, va bajando el ritmo. Empieza a no llamar a nadie, “Total, ¿para qué?, se dice: nadie me quiere o me puede ayudar”. Ya no consulta a diario las páginas de búsqueda de empleo: “Total ¿para qué?, se dice: “todos los días publican lo mismo, no hay nada para mí…”; Ya no envía CVs: Total, ¿para qué?, se dice, nadie lo va a leer…”Estos son claros síntomas de que esta persona sufre de indefensión aprendida, pues tiene la percepción de que, haga lo que haga, nada le va a sacar de su situación actual.

La clave de este estado, se encuentra en la Percepción De Pérdida De Control. Es importante insistir en la palabra percepción, aquí está la clave, pues ante una misma situación, no todas las personas reaccionan igual. Dos personas desempleadas, ante estímulos parecidos pueden tener distinta percepción de control de la situación y por tanto reaccionar de manera distinta. Hay emprendedores que tomaron el desempleo como una gran oportunidad y se lanzaron a crear sus empresas y con mucho valor, trabajo y algo de suerte han conseguido ser sus propios empleadores. Otras personas han seguido intentándolo y al final ha llegado su oportunidad. En estos casos nos encontramos ante personalidades resilentes (Ver post: Caer, levantarse, aprender y volver a empezar: Resiliencia)

Efectos del paro en la Salud: La enfermedad del Paro

El Doctor Ramón Sánchez Ocaña dice que:

 Quienes no tienen trabajo van al médico DIEZ VECES más que los que lo tienen

Según los especialistas, hoy en día se están identificando una serie de rasgos que permiten definir la “enfermedad del paro”.

¿Qué síntomas tiene?

Esta enfermedad presenta unos síntomas característicos como la depresión, el insomnio, la agresividad, la decepción vital y la pérdida de la autoestima.

Hoy puede decirse que el desempleo es la primera causa de insomnio y de estados depresivos. Cuando comienza la desesperanza, la indefensión aprendida y la falta de control sobre la situación es cuando, poco a poco, la enfermedad del paro se va asentando. Comienzan los trastornos psicológicos y emocionales. 

Si el parado es además cabeza de familia, el problema se agudiza y la salud del otro se destruye paralelamente.

El desempleo no solo afecta a la salud de quien lo padece sino también a la de su pareja y a la de los hijos. Los profesores en la escuela están constatando un cambio en el comportamiento de los niños pequeños. Si los hijos son mayores, lo que se está produciendo es lo que los expertos llaman una madurez prematura.

Por otro lado, si el desempleado sufre de algún problema mental subyacente, el desempleo lo agudiza de forma inmediata. La ansiedad, la depresión y el insomnio se acentúan.

Otra síntoma de “la enfermedad del paro” es la asociabilidad. Hay un intento de aislarse, de retraerse ante la sociedad, de su frialdad de su insolidaridad. De ahí surge la asociabilidad como respuesta.

Efectos psicológicos del paro*

Carolina Álvarez Sicilia analiza estos efectos en la web psicoanalitica.com. La psicoterapeuta afirma que el paro produce efectos de índole psicológica incuestionable. Al examinar los efectos psicológicos positivos del trabajo, uno es capaz de entender mejor las repercusiones negativas del desempleo:

  • Vinculación Social: El trabajo vincula al individuo a su entorno social otorgándole un sentimiento de pertenencia social y ofreciéndole un amplio abanico de contactos sociales. No extraña entonces que alguien desempleado se sienta al margen de la sociedad y que ese sentimiento de estar excluido del entramado social le produzca intensos sentimientos de soledad.
  • La pérdida de rutina: El trabajo le imprime un orden y ritmo a la cotidianidad de las personas. La vida queda organizada alrededor del horario laboral. No es infrecuente que alguien desempleado pierda el sentido del tiempo y se sienta, a pesar de tener mucho tiempo libre, desorientado, desorganizado e incapaz de encontrar estrategias eficaces para la búsqueda de empleo.
  • Pérdida de metas: El trabajo orienta al individuo hacia la persecución de metas que servirán de coordenadas para guiar sus acciones. Es fácil imaginar las consecuencias que puede tener para un individuo la pérdida de un proyecto que organice su vida a largo plazo. La pérdida de metas suele estar acompañada de un fuerte sentimiento de desesperanza que, si se experimenta por un prolongado período de tiempo, puede hacer que el individuo deje de activamente buscar empleo, se desaliente y resigne. No es raro que uno de los síntomas que con frecuencia experimenten los desempleados sea la depresión.

Si el tiempo que la persona está en paro se extiende largamente puede producirse niveles de angustia que sobrepasan la capacidad del individuo para calmarla. En muchos de estos casos, los excesivos niveles de tensión psicológica pueden producir respuestas psicosomáticas que son indicadores de alarma que deben ser atendidos con celeridad: un cuerpo que reacciona enfermándose ante un estrés intenso es una señal de que las capacidades psicológicas para enfrentar el estrés han sido excedidas.

No todas las personas enfrentan el paro de igual manera, todo dependerá de una multitud de factores, de la configuración anímica que haya caracterizado a la persona hasta ese momento y de los recursos individuales y sociales de los que disponga la misma, entre otros.

*Fuente: Psicoanalítica.com

¿Cuándo empiezan a manifestarse los síntomas?:

Más o menos, en la mayoría de los casos, al año de estar en paro. Pasado un año es cuando la persona empieza a dudar de sí misma y  se cuestiona si será capaz de desempeñar una nueva función. El parado de ciudad vive aún con más angustia la situación que el rural, puesto que en los pueblos suele haber más solidaridad y  se tienen más posibilidades de subsistencia. En la ciudad queda el refugio de la familia, pero el parado se siente infravalorado, pierde autoestima y se encierra en sí mismo. 

¿Todo el mundo que se encuentra en paro termina en esta situación?

No, que aunque en ocasiones puede resultar muy complicado, al final es una cuestión de fortaleza y de actitud. Tiene mucho que ver con la capacidad de cada uno de sentir que pase lo que pase, mantiene el control de su vida. Como hemos explicado antes, todo depende de la percepción.

El Doctor Rojas Marcos, en el capítulo 3 de su libro “La fuerza del optimismo” trata extensamente la indefensión y la fuerza del optimismo para superarla.

inspiringbenefits_los sentimientos del desempleo_1El Doctor Rojas Marcos, relata como en estudios recientes se está comprobado que las personas que disfrutan de un razonable sentido de control sobre sus circunstancias, y consideran que ocupan “el asiento del conductor” en sus vidas, se enfrentan más positivamente a los problemas que quienes piensan que no controlan sus decisiones o que estas no cuentan.

Por ejemplo, la psiquiatra de la Universidad de Columbia, Susan Vaughan, basándose en numerosos casos clínicos, concluyó que las personas que se imaginan que tienen control atenúan mejor sus emociones negativas, incluso en situaciones de intensa ansiedad.

En un curioso experimento realizado por William Sanderson, psicólogo de la Universidad de Rutgers, con veinte enfermos de ataque de pánico que se prestaron voluntariamente a respirar aire contaminado con dióxido de carbono (un gas que provoca los síntomas de pánico) se comprobó también como la percepción de control nos hace más fuertes.

Sanderson, antes de comenzar el experimento, a la mitad de los participantes les hizo creer (falsamente) que activando una pequeña llave podrían controlar en todo momento la cantidad de gas tóxico que aspiraban. A la otra mitad de voluntarios se les advirtió de que no tendrían control sobre la composición del aire.

Al final de la prueba, aunque ambos grupos habían inhalado la misma proporción de dióxido de carbono, sólo el 20% de los pacientes que imaginaban que tenían control sufrieron ataques de pánico. El 80% de los que pensaban que no controlaban el aire que respiraban experimentaron ataques.

El sentimiento persistente de indefensión en situaciones de adversidad socava la esperanza, ensombrece la perspectiva de la vida y daña el optimismo de la vida. Y para el que no siente esperanza no es posible ver las oportunidades y posibilidades de cambio, aunque las tenga enfrente.

Algunos consejos para no perder el control 

Para la mayoría de las personas, sobre todo si tienen cargas familiares y económicas, quedarse en desempleo es un evento negativo que puede afectar a su salud mental y psicológica y a la de su familia.

Es necesario organizarse durante el tiempo que se está parado para no caer en dinámicas negativas, para no ser “presas” de la indefensión aprendida que ya hemos explicado anteriormente. Ya hemos visto que la sensación de control es vital y para eso hay que manterse activos y tomar una serie de medidas que nos ayuden a conseguirlo.

Hace ya un tiempo, Francisco Carrillo Anillo, escribía para la web el rincón del parado.com una serie de medidas que me han parecido muy útiles. Las reflejo tal cual aparecen en su artículo:

  1. Tomar conciencia de la nueva situación. Hay que evaluar las dificultades con las que nos enfrentamos ahora, sin caer en dramatismos. Aunque es evidente que es una situación peor que la de estar trabajando y que tendremos que esforzarnos en salir de ella, no es nada recomendable generalizar y pensar que todo se va a ir al traste.
  2. Experimentar los sentimientos negativos. En general, no es saludable guardarse todas las emociones negativas para no molestar a los que nos rodean. Y en particular, es muy positivo para los desempleados contar con el apoyo de sus allegados y que puedan expresar su rabia, impotencia o cabreo por quedarse sin empleo. Pero no debemos abusar de las quejas: tras expresarnos y desahogarnos, es necesario comenzar a poner soluciones (lo cual nos servirá como alivio a esos sentimientos negativos).
  3. Realizar una planificación eficaz de ingresos y gastos. Se debe detallar al mes (o a la semana, cómo se prefiera) todos los gastos fijos que existen (desde letras y recibos, hasta una estimación aproximada de la gasolina gastada, comida comprada y otros imprevistos) y todos los ingresos que van a llegar (prestaciones, otros sueldos, etc.) Si las cuentas no salen, habrá que considerar el posponer proyectos que nos cuesten dinero, así como empezar a valorar las actividades de ocio gratis o baratas.
  4. Desarrollar una agenda como jornada laboral. Es importante no perder las rutinas de actividad, para no volvernos perezosos, y sentir que estamos actuando para mejorar nuestra situación. Dentro de estas rutinas podemos organizarnos la semana con una serie de horas de búsqueda de empleo, aprovecharemos para realizar actividades que teníamos pendientes cuando trabajábamos (por ejemplo, volver a tomar un contacto más frecuentes con amistades y conocidos), o dedicar un tiempo a cuidar nuestro cuerpo con hábitos saludables (deporte, relajación, etc.)
  5. Conocer y comprender los síntomas negativos que pueden asaltarnos al estar desempleados. Entre ellos están el estrés y la ansiedad (si vemos como el tiempo desempleado se alarga), malestares físicos, sensación de soledad (al dejar de ver diariamente a compañeros de trabajo, clientes, proveedores…), tristeza y depresión (cuando comenzamos a creernos que no valemos, ni conseguiremos empleo) y pensamientos negativos (los cuales son inevitables, pero no debemos dejar que influyan en nuestro ánimo). Conociendo los riesgos psicológicos que pueden asaltarnos, seremos capaces de afrontarlos mejor.

Una llamada a la esperanza

Me siento muy cerca de todos los que están pasando un mal momento. Hoy en día, aunque tengas la suerte de tener trabajo, ¿quién no tiene un familiar o un gran amigo que está desempleado? Es un problema de todos y a todos nos toca muy de cerca. Desde esta página, y aún sabiendo que no arregla nada, me gustaría mandar un mensaje de solidaridad y esperanza a las personas que están pasando en estos momentos por esta difícil situación. Según apuntan todos los datos, parece que vamos tocado fondo y que en breve podremos salir de esta crisis. Medio en broma, medio enserio, un gran amigo argentino siempre dice, que cuando un argentino toca fondo, Dios le da una pala para seguir cavando… Espero que eso no nos pase a nosotros y que pronto podamos volver a una situación de normalidad. Como dice el refrán: “No hay mal que cien años dure…”

Información recopilada por Isabel Soria del Río para el blog de Inspiring BenefitsDéjanos tus comentarios al final del post o en nuestros perfiles de FacebookTwitter o LinkedIn.

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11 Responses to “Los sentimientos negativos del desempleo: cuáles son y cómo combatirlos”

  1. Eduardo Moreno 29 enero, 2013 at 9:35 #

    Excepcional el trabajo en este blog, Me ha gustado mucho el artículo, hace poco escribí sobre “el estigma del parad@” y este artículo me parece una ampliación muy buena a lo dicho en ese artículo.
    Enhorabuena por el blog.

    • isoriar 29 enero, 2013 at 13:52 #

      Muchas gracias Eduardo. ¿Donde podemos encontrar tu artículo? Seguramente aporta mucho a este tema. Un saludo,

      Isabel

  2. Alejandra 29 enero, 2013 at 16:47 #

    Me ha parecido muy interesante el artículo sobre todo por explicar a las personas que están sufriendo desempleo ciertos síntomas que pueden sufrir. Creo que debemos de difundir mensajes realistas de capacidad y de control ante este bombardeo de noticias que precisamente fomentan lo contrario; la indefensión, la impotencia.
    Os adjunto uno de los artículos del blog que hace hincapié en la importancia del cuidado mental sobre todo si se está sin trabajo.

    http://smlk.es/UqBmN6

  3. Julia 29 enero, 2013 at 23:27 #

    Excelente artículo, aunque no resido en España me siento muy identificada con los que les está pasando a todos los parados en estos momentos ya que estuve por espacio de dos años y medio en esa situación, les recomiendo que no se aislen, busquen una persona sensata que esté dispuesta a escucharlos, no necesariamente la familia será la que te de su mano (es decir hermanos, padres, tios, etc.) muchas veces particulares te entienden mejor que ellos, pero la familia es la familia, expresale tus sentimientos y diles que necesita de todo su apoyo, tanto emocional como económico, no pidas prestado porque no te prestarán ya que nadie le presta a personas sin generar ingresos, traten de ajustar sus gastos según los ingresos que lleguen y si tienen hijos explicales que ellos no tienen culpa de lo que está pasando y que mamá y papá están tomando las medidas necesarias para salir de esa situación que es momentanea y que necesitan de la cooperación de todos. Si tienes que mudarte a la casa de un familiar, levántate temprano, colabora en todo lo que puedas antes de salir a buscar empleo y lo más importante siempre trata de mantener en contacto con tus amigos y relacionados, dile que buscas empleo y que estaría dispuesto o dispuesta a hacer lo que sea necesario hasta conseguir un empleo mejor, sé honesto con esto ya que así tus eventuales empleadores sabrán que disponen de tí hasta que resulte algo mejor, pero siempre haz lo mejor en todo lo que hagas. Aprovecha la oportunidad y conviértete en un EMPRENDEDOR, fíjate en las oportunidades a tu alrededor, quizás alguien necesite un cocinero para los obreros de una obra, una persona que consiga clientes para un negocio de venta de artículos de consumo masivo, repartidor de diario, paseador de perros, niñera, etc. Siempre confía en Dios y siempre positivo ya que te preparaste en una profesión, fuiste bueno en tu puesto anterior y al final del tunel siempre hay una esperanza.

  4. Asea in Spain 31 enero, 2013 at 9:31 #

    Te felicito Isabel! Apreciamos mucho los trabajos como el tuyo que demuestran una sensibilidad y empatía sumamente necesarias en los tiempos que corren… Espero que trabajos como el tuyo animen a más personas a salir de su estado de “indefensión” y luchen por salir adelante.

    Hay que reconocer que hoy en día no pocos están “devorando” a las pobres víctimas de la crisis, especialmente a aquellas que han dejado de luchar y simplemente no saben (o ya no tienen fuerzas) como reaccionar y plantar cara a sus “depredadores”.

  5. Elsa 22 febrero, 2013 at 17:30 #

    Excelente artículo, tanto desde un punto de vista profesional (muy documentado) como emocional.

    Conozco esta situación y me parece que la has abordado con mucha empatía, por lo que te doy las gracias.

    En mi blog hablo muchas veces del drama del desempleo (El síndrome de Procusto que sufre el desempleado, Si eres pescadero, tenemos un puesto para ti, Hace un año no existía… etc.) Siempre desde un punto de vista más emocional y no como tú, tan documentado. Lo voy a compartir en las RRSS.

    Saludos.

    • isoriar 22 febrero, 2013 at 18:59 #

      Muchas gracias Elsa. ¡Nos pasaremos por tu blog! y muchas gracias por compartir el artículo

  6. Xose Alberte Cea 22 febrero, 2013 at 19:38 #

    Excelente artículo !

    Cada persona es un mundo y es difícil predecir a veces. Pero, como mencionas, mantener el control es fundamental. Como fundamental es mantener una rutina, tareas, responsabilidades.

    Gracias por compartir tan buen trabajo. El desempleo es un problema de todos.

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  1. ¿Cómo funciona nuestra mente ante un problema? | El blog de Inspiring Benefits - 4 abril, 2013

    [...] Para el ser humanos Los problemas a los que no se encuentra solución suelen desembocar en un malestar crónico. Cuando las estrategias de resolución ordinarias fracasan aparece un sentimiento creciente de indefensión que dificulta la búsqueda de nuevas soluciones. Disminuye la posibilidad de alivio, el problema empieza a parecer insoluble y la ansiedad o la desesperación pueden llegar hasta niveles paralizantes (para ampliar sobre indefensión, leer nuestro post : Los sentimientos negativos del desempleo: cuáles son y cómo combatirlos). [...]

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